martes, 30 de abril de 2013

Actividad 9_Esquema de gíglico

Gíglico
La ____________   _____________

Como no le melga nada que la contradigan, la señora Fifa se acerca a la Tota y ahí nomás le flamenca la cara de un rotundo mofo. Pero la Tota no es inane y de vuelta le __________ tal ___________ en pleno ____________ que se lo ladea hasta el copo.

– ¡Asquerosa! – brama la señora Fifa, tratando de ______________ el ______________    _________ que ___________ es de satén rosa. Revoleando una ____________ más bien ___________, _____________ a la _____________ y consigue ____________ un _____ a la Tota que se ______________ en ___________ y por un momento _____________el _________ con sus _________    _________. Por segunda vez se le arrumba un mofo sin merma a _________ las ________, pero nadie le ha __________ el encuadre a la Tota sin tener que _______________ su ____________, y así pasa que la señora Fifa contrae una plica de _________________ a media resma y cuatro _____________ de esas que no te dan tiempo al ______________, y en eso están __________________ de ida y de vuelta cuando se ve _____________________ al doctor Feta que se ______________   ___________________ entre las ________________.

– ¡__________, _____________! – __________ el ____________, ______________ de las ________________   _________________. No ha terminado de halar cuando ya le están _______________ el fano, las ______________, el rijo enjuto y las ___________, mofo que arriba y _________________ al medio y dos _____________ que para qué.

– ¿Te das cuenta? – __________________ la señora Fifa.

– ¡El muy _________________! – _______________ la Tota.

Y ahí nomás se ________________ y ________________ como si no se hubieran estado ________________ más de cuatro ____________ en plena _____________; son así las ___________ y las _____________, mejor es no _______________________ porque te ____________ el _____________ y se quedan tan _____________.
Julio Cortázar
Último round

lunes, 29 de abril de 2013

Actividad 8_Momeciclo


Momeciclo (Act. 8)
Toda la tarde se la pasó tartaleando por la impresión que le causó ver la vihuelista, aquel hombre la miró con gran vilipendio lo que causo su gran íngrimo interior, la razón por la que se sentó a los pies del ombú donde seguido sucedían onirismos al mismo tiempo se sentía una refocilación linda, mientras él y su hermoso jipió incitaba a muchas otrosí indecorosas preadamitas, pronto su esos sonidos se volvieron jubilosos como un  hermoso mélico,  pronto el gran zurrusco interrumpió la escena, al finalizar, él continuó con su octacordio , y ella continuó su camino.